Del Córdoba, los recuerdos y la resiliencia

Los blanquiverdes no viven su mejor momento tras caer a Segunda B hace dos temporadas, aunque el cordobesismo se mantiene fiel a sus colores

Mingorance con la selección española en la década de los sesenta.

Mingorance con la selección española en la década de los sesenta.

En la actualidad muchos podrían decir que el Córdoba CF atraviesa un camino que algunos podrían comparar con cualquier otro desafortunado andar por la calle de la amargura. Sin embargo, es bajo estas circunstancias que vale la pena recordar el estatus que el Córdoba y su afición fueron capaz de alcanzar en el pasado. No hace daño recordar aquella época dorada de los sesenta y principios de los setenta.

Vale la pena recordar que durante esa década José Mingorance, el primer jugador del Córdoba que vistió la camiseta nacional española, junto con Simonet, López, Martí, Ricardo y Luis Costa, Juanín, Miralles, Tejada y Cabrera, llevaron el júbilo a la afición cordobesista.

Sin duda, en aquel momento y con esa escuadra las apuestas a la Primera División pudieron haber sido de alto nivel. Había muchas sobresalientes y nuevas promesas de fútbol de alta gama que no eran completamente conocidas ni en el país ni el mundo. Y es que no hay que desdeñar la influencia que un equipo con calidad y carisma puede tener en sus seguidores, incluso para apostar en sus encuentros. Hay aficionados que nunca pierden la fe en su equipo y lo dan todo por ellos, a pesar de los malos resultados y dolor que más de uno llegan a experimentar a partir de esto. Por su parte, también hay aficionados que llevan un reguistro estadístico y probabilístico de resultados y variables presentes durante los juegos, tales como número de goles anotados, fichajes y más.

Por el momento recordaremos brevemente aquella época dorada que pareciera lejana, pero que vale la pena mantener presente. Y vale la pena mantenerla presente porque de vez en vez es importante recordar las raíces y aquellas temporadas de bonanza, para ayudarnos a nosotros mismos a tener mayor certidumbre, así como a mantener la fuerza y gracia en momentos que pudieran ser menos afortunados.

Con esto nos referimos a que la fortuna nunca es una garantía y es una moneda al aire. El anterior episodio nos permite hablar de un tema que pareciera ajeno e incluso intrusivo en el fútbol. Nos referimos a la resiliencia. Resulta relevante que los mismos jugadores de fútbol así como los aficionados desarrollen esta cualidad.

Sabemos que el Córdoba es un equipo con una historia de altura y dignidad, que, sin embargo, más constantemente que no, ha transitado caminos difíciles. Aun así, su afición se ha mantenido fiel.

Lecciones para tomar nota: sobre la resiliencia aplicada al deporte

En el mundo de fútbol hay diversos y variados ejemplos que muestran  historias sumamente interesantes a la vez que complicadas, cuyas principales motivaciones están basadas y descansan justamente en la estratégica y apropiada aplicación de la resiliencia.

Otro ejemplo de resiliencia es, por ejemplo, el caso de San Cristóbal y Nieves, islas caribeñas que, con una población de apenas 52.000 habitantes, encuentran una mezcla satisfactoria y benéfica entre el fútbol y la resiliencia, misma que también tiene otros alcances como es la expansión de este sentimiento al interior de las comunidades, mismas que, a su vez, aprovechan este aliciente para continuar hacia adelante.

Se trata de un factor psicológico innegable y determinante. Es una habilidad que se encuentra en el espectro de la capacidad humana. Es decir, se trata de una habilidad que necesita de práctica y que también se puede desarrollar. Hay muchas pruebas de ello. Vale la pena tenerla presente ponerla en marcha.

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