Paqui Muñoz, la chica del Decathlón que llama a las puertas del tiro europeo

Tras su exitoso debut en Austria, la montoreña afirmó que ''personalmente no me creía deportista de elite, sólo fui a tirar unos platos y ya está'', aunque ''sí pienso muchas veces en un Mundial o unos Juegos con Fátima (Gálvez), y lo primero ya está ahí''

Montoro esta de moda últimamente y no sólo por registrar las temperaturas más calientes de la piel de toro en lo que va de verano. De allí es Paqui Muñoz de León, como el presidente del Córdoba CFcon el que no tiene nada que ver por su apellido ni lo conoce, sí a Javi Lara, de verlo en el gimnasio, y algo más a Cecilio Morales ‘Chillo’que juega en Primera con el Levante de fútbol sala. Pero lo suyo no tiene nada que ver con el balón, sino más bien con pegar tiros. La pasada semana debutaba en el Campeonato de Europa de foso olímpico con una sexta plaza individual y un cuarto puesto en el mixto por equipos. A un sólo cartucho como quien dice se quedó de la medalla de bronce, y todo ello tras dejar por unos días su trabajo en Decathlón, algo que volverá a repetir la primera semana de septiembre cuando afrontará su primer Mundial con España en Corea del Sur.

Paqui Muñoz, de 24 años, apenas lleva cinco años practicando el foso olímpico, y lo hace en el campo de tiro de Los Pinos de su pueblo, eso sí, sobre una cancha de foso universal, que nada tiene que ver con su especialidad. “Pero eso es lo que tengo cuando salgo del trabajo”, apuntó Muñoz en una entrevista a Cordobadeporte.com. Su realidad sólo le permite entrenar “un par de veces” en el campo malagueño de foso olímpico de Jarapalos, donde coincidió “por casualidad” con Fátima Gálvez, la tiradora cordobesa con más trayectoria internacional, no en vano es doble diploma olímpico.

Muñoz explicó que los ángulos y esquemas de tiro no tienen “nada que ver de una especialidad a otra”, ya que se pasa “de cinco del universal a quince en el olímpico”, y además “hay un abismo entre en la velocidad de salida del plato”, que en el primero “va entre 60 y 75 metros”, mientras que en el olímpico “es al menos a 76, por lo que mínimo tiene un metro más. Pero yo no puedo entrenar en Málaga o Las Gabias como hace Fátima, porque la realidad es la realidad y tengo que trabajar“, aseveró, porque “aunque ya el año pasado tenía las marcas” no tenía claro “ir con España”, mientras que ahora reconoce que se encuentra en su “mejor momento” porque está “mejor preparada”.

La montoreña posando bajo el cartel de la Copa del Mundo de Corea.

La montoreña posando bajo el cartel de la Copa del Mundo de Corea.

“Yo personalmente no me creía deportista de elite, es ahora cuando empiezo a conseguir objetivos grandes. Empiezo a creérmelo tras llamarme mucha gente para felicitarme”, apostilló una Paqui Muñoz que recuerda que su presencia en el Europeo de Austria fue su segunda salida internacional con la selección, para destacar que “de cuatro finales” entró “en dos” y fue “la única española” que lo consiguió en el Europeo.

En su empresa “ya saben lo que he hecho”, de ahí que “todo el mundo me felicitó y querían que les contara la experiencia”, sin embargo, la motoreña no da importancia a lo que hizo, porque simplemente “fui a tirar unos platos y ya está”, porque no le dio “tanta importancia como el resto”. Eso sí “ya saben que para el Mundial de Changwon en Corea me tienen que dar permiso y ya cuadramos las horas”, bromeó Muñoz, que del 1 al 8 de septiembre estará ausente en su trabajo, en el que como no podía ser de otra forma es vendedora en la sección de caza, tiro al plato y deportes colectivos.

Paqui Muñoz equipada para una competición

Paqui Muñoz equipada para una competición

“La verdad es que me han dado la oportunidad de diseñar productos de la marca francesa (Solognac) y ahora se vende en todo el mundo“, relató, desde cartuchos de prueba, chalecos, reposa cañones, gafas y bolsas de tiro. “Creo que por muy bien que me vaya no voy a dejar de trabajar, eso es lo primero. Además quiero sacarme mi oposición de Guardia Civil, pero ahora mismo estoy muy bien en Decathlón”, aseguró.

Así de segura se muestra la nueva tiradora internacional cordobesa, que a los 19 años se hizo cazadora con su padre “de codornices y tiro al pichón en cotos de Montoro”, y que cinco años después afrontará con “muchas ganas el Mundial”, en el que además se ponen en juego las tres primeras plazas olímpicas para Tokio 2020. “He pensado muchas veces en un Mundial o unos Juegos con Fátima (Gálvez), que las dos cordobesas pudiéramos estar luchando en lo más alto, porque siempre la tuve a ella como referente”, admitió, y ahora se da cuenta que “lo del Mundial ya está ahí, a la vuelta de la esquina, en dos semanas”, apuntó una más que ilusionada Paqui Muñoz, que tras sus ocho horas laborales diarias sabe que luego le toca entrenar.

A tierras asiáticas irá conscinete de que “todas enfocan sus entrenamientos para el Mundial”, por lo que será “muy difícil, pero eso sí, la ilusión crece”, así que “quedar entre las seis y ocho primeras me vendría súper contento”. Y tanto, sería para estarlo tras sólo su tercera aparición con España en una competición, aún más cuando en Corea estarán las mejores del mundo, incluida Fátima Gálvez.

“Sabía que había fallado por la presión” en la final del Europeo

En Austria el elenco ya era importante y al acabar el primer día de competición “si se me pasaba por la cabeza que podía ir tercera auqnue sabía que había heho un 49 sobre 50, pero pensé que las demás eran camepoanas olímpicas, de Europa y el Mundo”, por lo que “habría muchas que harían el mismo resultado o el pleno”. La realidad es que estaba tirando muy bien y al día siguiente se jugaba estar en la lucha por las medallas, algo de lo que no se enteró hasta cuando finalizó y puso rumbo a los vestuarios, fue entonces “cuando las juniórs me aplaudieron y era porque estaba dentro de la final. Entonces me di cuenta lo que había hecho y fui corriendo a ve a mis padres”.

Así llegó el gran momento. “Estaba muy nerviosa, pero entré bien. Luego, cuando llevas 10 platos y por los micros, aunque no entiendo mucho inglés, sí me enteré que era segunda. Fue entonces cuando me llegaron los nervios de la presión, cuando me sentí como agarrotada”, de ahí que acabara fallando varios tiros y acabó sexta, pero “sabía que había fallado por la presión”, y con todo, “muy contenta”. Tanto que al día siguiente rozó su primera medalla, cuando junto al granadino Antonio Bailón “entramos primeros a la final mixta a la altura nada más y nada menos de Jessica Rossi -campeona olímpica en Londres 2012-, aunque al final “faltó un plato para el bronce”. Una medalla que se escapó, pero a buen seguro vendrán muchas ante un futuro prometedor de una chica sencilla y llana como pocas, que a buen seguro no se le subirá a la cabeza su éxito como a la baenense, a la que ya nada tiene que envidiar. Ahora sólo queda soñar con dos cordobesas en Tokio 2020, porque en el Mundial ya lo estarán.

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